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La Nochebuena en Campania: la cena de vigilia, la misa del gallo y el Niño Jesús

La Nochebuena en Campania: la cena de vigilia, la misa del gallo y el Niño Jesús
Foto: Turismo Campano · Icone Lucide (licenza ISC)

En Campania la Navidad empieza de verdad la noche del 24 de diciembre. La comida del 25 importa, claro, pero es la Nochebuena lo que las familias esperan todo el año: la mesa larga, los parientes que llegan de fuera, la cocina en marcha desde primera hora, el belén listo para recibir al Niño Jesús. Os contamos cómo se vive esta noche, qué se come y cómo cambian los ritos de una provincia a otra.

La cena de vigilia, sin carne

La regla es antigua y muchísimas familias la siguen respetando: en Nochebuena no se come carne. El llamado cenone di magro, la gran cena "de vigilia", nace del ayuno que la tradición cristiana preveía antes de las grandes fiestas. En Campania, sin embargo, la vigilia se ha convertido en una abundancia de pescado, verduras y fritos que de penitencia tiene muy poco.

En Nápoles y en buena parte de la región la noche empieza casi siempre con una pasta de mar. El clásico son los vermicelli con almejas, preparados "in bianco" con ajo, aceite y perejil; muchas familias los prefieren a los espaguetis porque retienen mejor la salsa. En los días previos a la Navidad las pescaderías y los puestos de los mercados de barrio se llenan de colas, y la compra del pescado se convierte en parte de la fiesta.

Anguila y bacalao, los protagonistas

Si hay un plato que representa la Nochebuena napolitana es el capitone, la gran anguila hembra. Se compra viva y se cocina frita o marinada con vinagre, ajo y laurel. A su alrededor circulan desde siempre creencias populares: comerla, se dice, significa vencer simbólicamente a la serpiente, y por tanto al mal, a la espera del nacimiento de Jesús. No a todos les gusta, pero en muchas casas un trocito no puede faltar, aunque sea por tradición.

El otro pilar es el baccalà, el bacalao en salazón, sobre todo frito en rebozado, pero también en ensalada o con aceitunas y alcaparras. El pescado salado llegaba con facilidad a los pueblos lejos del mar, y por eso en el interior de Campania el bacalao suele ser el verdadero rey de la mesa, más aún que el pescado fresco.

Ensalada de refuerzo y verduras

Junto al pescado aparece la insalata di rinforzo, la "ensalada de refuerzo": coliflor hervida, aceitunas, alcaparras, anchoas en salazón, encurtidos y papaccelle, pequeños pimientos redondos conservados en vinagre. El nombre se explica por una costumbre que muchos mantienen: en los días siguientes la ensalada se "refuerza" con ingredientes nuevos para que dure todas las fiestas.

Tampoco faltan las verduras amargas salteadas con ajo, aceite y guindilla: el brócoli y, según la zona y las costumbres de cada familia, los friarielli o la escarola. Los fritos completan el cuadro: rebozados, fritura variada, pequeñas zeppole. Después llega el momento de los dulces, con struffoli, roccocò y mostaccioli, de los que hablamos en nuestro artículo sobre los dulces de Navidad de Campania.

La misa del gallo y el Niño Jesús

Terminada la cena, muchas familias se preparan para la misa del gallo, a medianoche. En las iglesias de ciudades y pueblos es uno de los momentos más concurridos del año, a menudo acompañado de cantos tradicionales y, donde la costumbre sigue viva, del sonido de las gaitas.

En casa, el gesto más esperado es colocar al Bambinello, el Niño Jesús, en el pesebre del belén. Hasta entonces la cuna permanece vacía: el Niño se coloca solo a medianoche, a menudo por el más pequeño de la familia, a veces después de una pequeña procesión por la casa con velas y cantos. Para entender cuánto cuenta el belén aquí, leed nuestra guía del belén napolitano (en italiano) y daos un paseo por San Gregorio Armeno, la calle de los artesanos belenistas.

En Nápoles la medianoche se celebra también con petardos y fuegos artificiales, y la velada suele seguir alrededor de la mesa con las cartas o la tómbola napolitana hasta altas horas.

Diferencias entre Nápoles, Cilento, Irpinia y Sannio

En Campania no hay una sola Nochebuena. En Nápoles y en la costa domina el pescado fresco, con la anguila como símbolo. En el Cilento la mesa sigue el ritmo del territorio: junto al mar, las anchoas y la pesca local; en el interior, el bacalao, las legumbres y las verduras del huerto, junto con los fritos de masa fermentada que muchas casas preparan en los días de fiesta.

En Irpinia y en el Sannio, tierras de montaña y de campo, el pescado fresco era antes un lujo, y el bacalao se convierte en el protagonista absoluto, cocinado de varias maneras la misma noche. Aquí la Navidad es también tiempo de grandes hogueras: en Baiano, por ejemplo, la mañana de Navidad se va al bosque a cortar el árbol del Maio de San Esteban, y por la tarde se enciende una hoguera en honor del patrón. Lo contamos también en nuestro artículo sobre San Esteban en Campania.

En la Costa Amalfitana la Nochebuena tiene un sonido propio. Cada año en Amalfi los gaiteros acompañan las semanas previas a la Navidad y, en la aldea de Vettica, la novena termina al amanecer del 24 con música y gaitas: el programa completo está en la ficha de Navidad y Año Nuevo en Amalfi.

Dónde vivir el ambiente de la Nochebuena

Si viajáis por Campania en Navidad, os aconsejamos vivir las fiestas también fuera de casa. En los días previos al 24 abren varios belenes vivientes: cada año la aldea de Albori, sobre Vietri sul Mare, y la Valle Lavatoio de Pimonte ofrecen recorridos sugerentes entre figurantes y oficios antiguos, mientras que otros, como el de Agerola, abren justo después de Navidad. En Nápoles la muestra de arte belenista de la AIAP es una parada ideal antes de la gran noche.

Para toda la temporada, consultad nuestro artículo sobre la Navidad en Campania (en italiano). Nuestro consejo, de todos modos, es sencillo: si alguien os invita a una cena de Nochebuena, aceptad. Es la mejor manera de entender Campania.

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