
Al llegar a Ischia Ponte, el Castillo Aragonés (Castello Aragonese) aparece de repente: un islote de roca oscura coronado de murallas, iglesias y torres, unido a la costa por un largo puente. Nosotros lo cruzamos a pie una mañana de sol y nos perdimos durante horas entre terrazas y ruinas. A la salida, a pocos pasos, nos esperaba el pequeño Museo del Mar (Museo del Mare). Así vivimos este día.
Una isla dentro de la isla
El castillo se alza en el municipio de Ischia, sobre un islote de roca traquítica nacido de una erupción volcánica, de unos 113 metros de altura sobre el mar y con una superficie de unos 56.000 metros cuadrados. La primera fortificación se remonta al 474 a. C., cuando Hierón I de Siracusa construyó aquí una fortaleza, tras haber ayudado a Cumas contra los etruscos.
A lo largo de los siglos el islote fue disputado y fortificado varias veces. El punto de inflexión llegó en 1441 con Alfonso V de Aragón: mandó construir el puente que lo une a la isla, originalmente de madera, y una galería excavada en la roca para subir con seguridad. De él toma su nombre el castillo.
El castillo habitado y Vittoria Colonna
El Castillo Aragonés no era solo una fortaleza: era una pequeña ciudad. A finales del siglo XVI vivían aquí 1.892 familias, con trece iglesias, conventos y un seminario. Entre 1501 y 1536 residió en él la poetisa Vittoria Colonna, en torno a la cual se reunió un animado círculo de literatos y artistas.
El declive llegó en el siglo XVIII, cuando la población se trasladó a la isla mayor. En 1809 el castillo fue bombardeado por los ingleses y más tarde los Borbones lo convirtieron en cárcel, también para presos políticos. Desde 1912 es de propiedad privada y hoy se puede visitar como lugar de arte y cultura.
Qué ver en el castillo
Se sube a pie por la galería y los senderos, o en ascensor, y luego uno se mueve libremente por los recorridos. Las paradas que no te puedes perder:
- la Catedral de la Asunción, hoy en ruinas y por eso aún más sugerente, con su cripta decorada con frescos;
- el Cementerio de las Clarisas, bajo el convento, donde las monjas difuntas se colocaban sentadas en asientos de piedra: un lugar que invita a reflexionar;
- la Iglesia de la Inmaculada y su terraza;
- la Cárcel borbónica;
- la Terrazza degli Ulivi (Terraza de los Olivos), uno de los miradores más bonitos.
Nos llamó la atención la alternancia continua de ruinas, jardines y miradores: por un lado el pueblo de Ischia Ponte, por el otro el mar abierto hacia Procida y Capri. Ve con tiempo y curiosidad, porque cada sendero lleva a una vista distinta.
El Museo del Mar en Ischia Ponte
De vuelta a la isla grande, a pocos pasos del puente, se encuentra el Museo del Mar, alojado en el Palazzo dell’Orologio, en via Giovanni da Procida. Inaugurado en 1996, se reparte en tres plantas y está dedicado a la cultura marinera de la isla: aparejos de pesca, instrumentos de navegación como brújulas y sondas, anclas, faroles, maquetas de barcos, cartas náuticas y fotografías de época.
Es un museo pequeño y sin pretensiones, pero cuenta bien la vida de los pescadores y capitanes de la isla. Nosotros nos detuvimos ante las viejas fotos del pueblo, que ponen rostro a las historias de mar que el castillo solo deja imaginar.
Cómo llegar y cuándo ir
A Ischia se llega en ferry o hidrodeslizador desde Nápoles y desde Pozzuoli, desembarcando en Ischia Porto, Casamicciola o Forio. Desde Ischia Porto se llega a Ischia Ponte en autobús o dando un paseo por el corso. El castillo se visita en un par de horas, pero te recomendamos dedicarle una mañana entera.
El castillo permanece cerrado por mantenimiento anual de enero a principios de marzo, mientras que el Museo del Mar tiene horarios de temporada reducidos en invierno. Consulta horarios y entradas en la web oficial antes de salir. La primavera y el principio del otoño son las mejores estaciones para disfrutar de las terrazas sin demasiado calor.
En los alrededores
Para descubrir el resto de la isla lee La isla de Ischia: qué hacer y qué ver y, si buscas relax, Turismo termal en Campania: Ischia y las demás termas. Desde el castillo se ve bien la cercana Procida: te la contamos en La Corricella de Procida. Para una copa de vino local tienes Ischia DOC, y todos los demás destinos están en Nápoles y alrededores.
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