Además de septiembre y del sábado anterior al primer domingo de mayo, hay una tercera fecha en la que Nápoles espera el milagro de la licuefacción de la sangre de San Genaro: el 16 de diciembre, fiesta del Patrocinio. Recuerda la protección que, según la tradición, el santo dio a la ciudad durante la violenta erupción del Vesubio de 1631.
En la catedral de la via Duomo las ampollas se exponen a los fieles en la Real Capilla del Tesoro de San Genaro y, durante la celebración presidida por el arzobispo, se anuncia si la sangre se ha licuado. Es una cita más recogida que la de septiembre, pero muy sentida por los napolitanos.
Nuestro consejo: llegad por la mañana y aprovechad para visitar el Museo del Tesoro de San Genaro, junto a la catedral.
